Desde la fotografía humanista hasta el retrato y el desnudo
Mis fascinaciones
Mi primera fascinación fue la fotografía humanista francesa
de la primera mitad del siglo XX, que retrata la vida cotidiana de la gente común, a veces de forma frívola y otras veces de forma trascendental y difícil, con maestros como Robert Doisneau, Henri Cartier-Bresson y Edouard Boubat, que me deslumbró hasta tal punto que me enamoré de la fotografía callejera y de reportaje en blanco y negro.
La segunda son los retratos de Jacques Henri Lartigue
me parecen extraordinarios y fascinantes, en particular los que se refieren a la modelo y musa del maestro, Renée Perle.
Dirigiendo mi búsqueda al otro lado del océano, descubrí a Saul Leiter y Renée Jacobs,
que me cautivaron con sus publicaciones. Las hojeaba con las mejillas sonrojadas, como si estuviera espiando a escondidas por su ventana.
Saul Leiter, en “In My Room”, muestra a mujeres etéreas, ligeras, coquetas, misteriosamente iluminadas solo por la luz natural, mientras que en “Paris” o “Polaroids”, de Renée Jacobs, veo a mujeres sensuales, liberadas e intrépidas, y sus fotos son fuertes y cautivadoras.
La artista que cierra mis fascinaciones creativas es una polaca extraordinaria,
valiente e intransigente: Iness Rychlik. Con sus autorretratos provoca, abordando temas difíciles como la coacción o el malestar psíquico, que se manifiesta en su cuerpo.
Son encuadres que comunican problemáticas sociales, y por eso los valoro tanto.
Cuando me entrego a mi pasión, la fotografía, cuando la experimento, siento que estoy donde debo estar, que mi necesidad de exteriorizar mis pensamientos está satisfecha, que alimento mis sentidos con belleza y emoción. Eso me enriquece y me vuelve más sensible.
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Por eso el mundo del arte
está tan cerca de mi corazón